martes, 4 de abril de 2017

EL TREN DE LAS BAYUNQUERAS, DE MANUEL MATUS

En San Francisco Ixhuatán, municipio de Juchitán, se presentó la novela más reciente del escritor oriundo de esas tierras calurosas: Manuel Matus Manzo.
Su portada es la siguiente:
Su costo es de $150.00 y se consigue con el autor, al mail: manuel_matus19@hotmail.com

El título tiene un vocablo raro: bayunqueras ¿Qué significa?
La gente de la región llamaba así a las mujeres que subían al ferrocarril en una estación para llegar a la siguiente y mientras tanto vendían entre sus pasajeros su pequeñas producciones agrícolas, de pesquería y artesanales. Daban un servicio invaluable pues movían la economía con el ritmo del tren de ida y el de vuelta, además de que escuchaban o contaban las cosas de su alma y otros asuntos más banales para hacer más ameno el viaje y los negocios.

POSDATA: Mi amigo el profesor José Cisneros, me comentó después de que subí esta entrada, que tuvo unas tías que eran bayunqueras, pero que el viaje no era solo hasta los pueblos vecinos, ¡sino hasta la ciudad de México! Ellas lo hacían regularmente pues de eso vivían. Ya me imagino las aventuras que han de haber vivido entonces, con el comercio a larguísima distancia, como ha caracterizado a los zapotecas desde tiempos prehispánicos.
Cualquiera pudiera tener la tentación de llamar "bayunqueros" a los vendedores del Metro de la CDMX, pero no, porque éstos son una mafia, en cambio las bayunqueras eran madres de familia, hijas y productoras directas. No he escuchado antes tal palabreja, pero el diccionario de la RAE la asocia con un despectivo usado en Centroamérica. En el Istmo de Tehuantepec tal arcaísmo designaba el oficio femenino de comerciar a bordo del tren, beneficiándose de una clientela encerrada y contagiada de compañerismo a causa del trayecto, el clima y la lejanía de todo confort. Así pues, el tren era también la vía de las novedades que llegaban a los pueblos, se escuchaban, se "arreglaban" y se volvían a soltar sobre los rieles, para que corrieran con sus propios "pies" para un lado o para el otro, quién sabe con qué consecuencias.
El caso es que estamos a fines de la revolución mexicana y hierve la zona de alzamientos y bandoleros. Hasta allá es enviado para sosegarla el personaje central: Lázaro Cárdenas, entonces mocetón, y es el tren de las bayunqueras el eje de su vida y "milagros" en esa etapa de su vida. ¿A qué fue realmente Cárdenas al Istmo de Tehuantepec? Eso sin contar que se enamora de una bella paisana y le deja un hijo en el vientre... En la Mixteca (rumbos de Juxtlahuaca) escuché leyenda similar de un enamoradizo general Cárdenas... Pero "tenorios" aparte, el discípulo de Calles debió haber sido mandado allá con una misión muy concreta y muy secreta. Es una pregunta sin respuesta clara hasta la fecha, lo que aprovecha Matus para convertirla en novela.
El escritor Matus ha retomado lo que se dice aun, lo que se quedó grabado en la memoria del pueblo, el rumor, el chisme y las sospechas nunca despejadas del robo del siglo en la región istmeña: todo el oro de la famosa Juana Cata, que fue sacado del Istmo precisamente en alguno de esos trenes... eso es lo que se sigue escuchando por ahí.
Este libro es, por supuesto, una novela. El texto de su contraportada es el siguiente:


“El Tren Dorado se fue bañado en oro, así decidió Lázaro acabar con odios, asaltos, muertos, levantamientos y demás formas de sangres y fantasmas. Lo hizo fundir y bañarlo sobre el tren más dorado. La chapa hizo parecer una joya entera. Un tren de oro que se fue con el sol de la tarde y que una mujer no quiso tomar.

Tres meses después de la partida de Lázaro, habría de nacer un niño a más de doce leguas de Jerónimo Santo, en un alba a media luna, siendo un sábado de agosto, bajo una leve llovizna, con una semana de constante duración. La madre era Benita. Benita supo mantener hasta ahora el secreto con amor y disciplina, tal como lo había jurado frente a la Cofradía, y sin revelar el nombre del padre desde aquella noche que la despidieron de Jerónimo y la embarcaron en una carreta. Como las aves, Benita y su niño otra mañana emprendieron el vuelo, hacia un lugar que nadie supo entonces.


Queda dicho eso ahora, porque después Lázaro fue un hombre disparado por la gloria y las estrellas, tiradas aquí por el viento que él las supo recoger en su solapa. Nada más por eso debe ser bueno no dejar en el olvido que algo hizo aquí, y ni cerca que fuera por bienestar mío, a nada aspiro después de los años que haber muerto, sobre todo morir en aquel tren amarillo, sin que nunca hubiera de orar, hasta que un día mis polvos fueran llevados por el viento.”
Pero no le demos más vueltas y dejemos que una alumna del autor, María Fernanda Silva Bante, oriunda de esas tierras, sea quien nos obsequie la reseña que leyó en Ixhuatán en la presentación de "El tren de las bayunqueras" el pasado 21 de marzo de 2017. 
Le cedo, pues, el espacio. CS.
El Istmo o la tierra de la ensoñación
Pensó estar en un lugar de sueños: el ferrocarril, las mujeres, los seres desnudos en la noche, su mismo sonambulismo, su razón de escribir en su cuaderno.”
Por María Fernanda Silva Bante

Internarse en las tierras míticas del Istmo de Tehuantepec, es como ingresar a un relato fantástico, en donde personajes y seres extra-ordinarios conviven en una cotidianidad envidiable. Lo mejor viene cuando estas dos visiones se conjuntan para materializarse y volverse libro.
El tren de las bayunqueras, del escritor ixhuateco Manuel Matus Manzo, es la narración del esplendor istmeño. Si tuviera que nombrar a esta novela, la llamaría fantástica por la forma en la que se presentan los siguientes aspectos: el espacio, el ambiente y los personajes.
Jerónimo Santo es el escenario de la mayoría de las acciones de los personajes: es el lugar al que el protagonista, Lázaro -que bien puede estar inspirado en el Lázaro Cardenas real y sus andanzas en el Istmo de Tehuantepec-, es enviado para calmar los últimos brotes de rebeldes que aún quedaban después de la Revolución, así como el cumplir con la búsqueda de un tesoro. Antes de su llegada, había escuchado rumores de estas tierras extrañas, sobretodo uno acerca de mujeres que embrujan a los hombres. Es el hogar de los amores de Lázaro, de personajes que se vuelven nahuales y de la estación que albergará al tren amarillo, el tren del General.
¿Quién nos narra esta historia? A través del diario que dejó el general Lázaro, su más fiel lector, el soldado Teodoro o “Todó”, cuenta lo sucedido. Haciendo homenaje al papel de la memoria, el narrador rompe con el orden de la historia, iendo y viniendo de una escena a otra, logrando que el lector se impregne de extrañeza por los cambios abruptos en la narración. El tiempo está a merced del capricho de Todó, pues la fragmentación de la trama permitirá al lector conocer el pasado del protagonista, y a la escena siguiente observar sus caminatas nocturnas, en donde la somnolencia y la inconciencia lo harán descubrir el misticismo de la tierra en la que se encuentra.
Desde el inicio de la novela se observa el desfile de personajes que se combinarán con el ambiente misterioso. “No podía ver, digamos, los cuerpos completos, bajo las enaguas los pies apenas se dejaban ver, caminaban por sobre el aire”, las bayunqueras son lo primero que captaron sus ojos al llegar a la estación de Jerónimo Santo. A partir de ese momento, las mujeres adquirirán un papel protagónico; su misión: predecir y ayudar a forjar el destino del protagonista. Con descripciones que rayan en lo poético, el autor da muestra de la actividad de estas mujeres: vendedoras que vuelven al tren su territorio, cofrades y guardianas de los secretos istmeños, cómplices del general y amantes de todo aquel que esté dispuesto a amarlas durante su estancia. De esta forma, esta tierra contendrá los actos amorosos del que Lázaro será presa. Se respira un aire de erotismo gracias a la presencia de frutas tropicales que ellas mismas le entregan, como una invitación al goce. La comida se vuelve parte esencial en la ambientación: bebidas como la taberna, atracones y banquetes que le permitirán a Lázaro adentrarse a un mundo que está más allá de la realidad, sin dudar él de ello.
Uno de los personajes mejor construidos es Juana Cata: “Ella es una mujer fuera de tiempo y circunstancias. Lázaro no lo sabía. Había muerto hace siete años… una anciana a la que nadie quería olvidar por su obra benefactora. Hasta el oro en exceso que iba sobre ella parecía más viejo… Sin embargo, estaba allí porque quería conocer al general”, este personaje representa el paso del tiempo “la madre de estos lugares”, la voz del pueblo que sufrió los estragos de la Revolución. También es la muestra de la añoranza por el pasado, la metonimia de lo que ha quedado atrás y no volverá. Oráculo que predice el destino del general, es una de las que también le advierte sobre las mujeres.
Otros personajes presentes, propios de una narración istmeña, son los taganeros o seres nocturnos que gozarán del cuerpo de la mujer dormida; la mona Chintacamaya, Charis, Gonzalo de Murga o el poeta azucarero... hasta el mismo tren que adquiere conciencia para mostrarnos de lo que ha sido testigo. La combinación de voces del pasado, presente y alrededores del protagonista cuentan las creencias de los Binizá (gente del viento que cayeron de las nubes): las memorias de todo un pueblo.
De esta forma todo se resume a una historia sobre la lectura: Ingenio Santo Domingo como el pueblo que guarda una biblioteca prodigiosa, Ixhuatán o el pueblo hoja/libro que posee casas con forma de libros abiertos, mentiras que se cuentan para hablar de experiencias que el lector encontrará fascinantes. Una tradición mística que no debe quedar para unos cuantos, una lectura que merece provocar ensoñación a más lectores, que sin duda quedarían maravillados del poder de la tradición oral que poseen los habitantes de estas tierras.

jueves, 30 de marzo de 2017

El San Diario del Mezcal...

...  tierra de magueyes y mezcales es el título del nuevo libro que publicamos en Carteles Editores.
Es fruto de la pluma e inspiración y experiencia de Alberto Sánchez López.
Hicimos una composición de su portada con una de las imágenes del libro y es la siguiente:


Pero por tratarse de un tema de interés gastronómico subimos su reseña en la siguiente liga. Rogamos al lector picarla para que le remita automáticamente:

https://www.facebook.com/CofradiaDelMoleYelMezcal/

O bien entrar a Facebook y buscar la página de la Cofradía del Mole y el Mezcal de Oaxaca...


Gracias.


martes, 10 de enero de 2017

El Carnaval de la Chinantla Alta

Tanto clamor mío en el desierto para que los escritores de Oaxaca (mis alumnos, esencialmente) trabajen la crónica y dejen de lado sus lacrimógenos poemas, ha tenido por fin un eco: “Kolao' kia' Dzä Jmii”, escrito por Eleuterio Xagaat García y que ha sido publicado en estos primeros días de enero de 2017, salido de las prensas de Carteles Editores, pero editado por la CDI (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas).

Su portada es la siguiente:


La dirección de la que viene tan rico manejo del lenguaje es la Chinantla Alta oaxaqueña, montañas de clima frío que están “a caballo” en los picos de la Sierra Juárez o Norte. Unos pasos más allá, cruzando su altura máxima que se llama Cerro Pelón, sus cerros comienzan a descender hacia la vertiente del Golfo de México. De este lado de ese espinazo están los pueblos de Comaltepec, Quiotepec, Temextitlán y Yólox, donde sucede lo que en este libro se narra tanto en la lengua nativa, el chinanteco, como en español.


El chinanteco tiene al menos tres variantes, asociadas a la altitud en donde viven sus hablantes. Dicen que entre los de la Alta y los de la Baja no se entienden del todo. No sería extraño, pues el aislamiento en que han vivido pueblos tan antiguos modificó el sonido de sus palabras. La carretera por la que se puede llegar es la misma que se toma hacia Guelatao e Ixtlán, de este lado y Valle Nacional y Tuxtepec, de aquel lado de la cordillera. Tal camino pavimentado data de la década de 1960...

El tema del libro es lo que sucede en “el carnaval”, una fiesta muy ruidosa que casi todos los pueblos indios de Oaxaca esperan con ansias, pues el humor se desborda, se bebe y se come abundantemente, se baila, canta y llora comunalmente. Son días desenfrenados donde el pueblo se mofa de sus gobernantes y leyes, pero más como un juego que como un postulado ideológico. El cronista don Eleuterio Xagaat me ha sorprendido por la pulcritud de su relato y por su eficacia narrativa pues desde el principio nos coloca en el centro del escenario chinanteco donde el mundo “viejo” morirá para darle paso a uno nuevo, pleno de vida y sentido. Por esta razón es que esperaríamos muchas más crónicas que poesías entre los escritores locales, pues la realidad de lo que sucede en cada rincón de pueblos y ciudades supera con creces a la imaginación, pero hay que estar listo para verla y contarla.



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Le acompañan excelentes fotografías (aquí usamos 2) que, supongo, son del mismo autor. Enseguida reproducimos solamente el capítulo primero, tanto en chinanteco como en español, pues la edición es bilingüe. Lamento que no le haya acompañado a la edición un buen prólogo, algunos datos del autor y un contacto para conseguir un ejemplar. Supongo que la CDI se encargará de circularlo entre los pobladores de la Chinantla Alta. Ojalá.

Va pues la versión en chinanteco:


Y ahora en español unicamente el capítulo 1:






lunes, 28 de noviembre de 2016

Nacer y renacer en la Triqui. Historia de vida de Juan Domingo Pérez Castillo

Salió a la publicación un relato biográfico de un personaje significativo en la historia contemporánea del pueblo triqui: don Juan Domingo Pérez Castillo.
El autor de este volumen es Carlos Moreno Derbez, hombre que ha vivido muchos años en Oaxaca y conoce mucho de su territorio y pueblos.
Para conseguir un ejemplar del mismo, le rogamos ponerse en contacto con el autor en el mail siguiente: morenoable@gmail.com
Su portada es la siguiente:


Enseguida reproducimos al texto introductorio que hace el autor. Con él podemos entender mejor de qué trata este libro, por qué se publica y quién es don Juan Domingo. Va pues este interesante texto.

Palabras Iniciales


El libro Nacer y Renacer en la triqui, se dedica a las mujeres y los hombres del pueblo triqui que han luchado por la paz de su región






La historia personal de Juan Domingo Pérez
Me une una amistad con Juan Domingo desde hace más de 25 años. Cuando lo conocí, su liderazgo en el Movimiento de Unificación de la Lucha Triqui (mult) tenía, como hoy, una gran vigencia y su voz, dentro de la dirección colectiva de ese organismo, ha pesado con fuerza pronunciándose por la determinación reiterada de lograr lo que se propusieron desde hace más de 40 años para su región, para su pueblo.
La idea de desterrar el cacicazgo, la explotación y la violación a los derechos humanos, siempre estuvo acompañada de la integración, la unidad y la lucha por medios pacíficos. Así se lo planteó el grupo originario de esta organización, con la integración de las primeras definiciones con lo que habían denominado “el Club”. Quienes se propusieron desde entonces que el territorio triqui se unifique bajo la condición de un solo distrito y que se le reintegre a San Juan Copala su categoría de municipio, como un acto de justicia que el Estado mexicano tiene en deuda con este pueblo.
El primer contacto con Juan Domingo fue gracias a la intervención de Ismael Villar Borja, “el tío”, amigo común entrañable. A partir de entonces hemos platicado de los problemas de algunos barrios, contactando con líderes naturales para tratar la problemática territorial y de la tenencia de la tierra, llevando a cabo algunos trabajos que permitieron arreglos entre agencias que tenían indefinición en los linderos, entre otros asuntos. En todas las discusiones era inevitable que surgieran imágenes de la región, con la luz fresca y brillante sobre las impresionantes montañas, y la referencia a la tristeza de sus mujeres y hombres. Tristeza por una cotidianidad dolida por la pobreza, la presencia de la muerte y los tiempos que se perdían en los rencores no resueltos, producto de las influencias de las fuerzas del poder regional y estatal.1
En los encuentros también fueron saliendo tramos de su historia personal, siempre ligada a la lucha por la unificación de su pueblo; que buscaba desde entonces su reconstitución desde la recuperación del tejido social, su historia, su memoria y su cultura. Cuando platicaba esos relatos seguramente vio que mi mirada se hacía cada vez más grande y que mis gestos eran de asombro por su capacidad de sobrevivencia; de simpatía por la valentía de sus definiciones o de preocupación por la coyuntura actual de la situación que ha estado viviendo.
Cuando le pregunté que si ya había escrito tal cantidad de anécdotas y de reflexiones sobre su lucha personal, me comentó que no lo había hecho pero que era conveniente escribirlo para constatar que la dirección colectiva del mult siempre luchó por la vía política; y que al formar el partido de Unidad Popular (pup) con Beto Pazos, el mensaje sería más claro todavía. Así desde el mult se integra un partido para que, de esta forma, se entienda que el mensaje de la lucha es por una vía en donde la violencia no tiene cabida.
Con la confianza de la amistad, me propuso realizar este trabajo con la idea de dejar en claro que la lucha de los triquis, de los que están honestamente interesados en otro tipo de vida para ese pueblo, necesitan conocer de viva voz de uno de sus protagonistas la manera en que se fue construyendo el trabajo y se alcanzaron avances para la región. “Quiero dejar mi libro para que los jóvenes vean cómo se dio nuestra lucha y sepan que los triquis no somos violentos, sino que luchamos siempre por nuestra autonomía y nos hemos defendido de los caciques y de los malos gobiernos.”
Fue entonces que nos dimos a la tarea de sentarnos en la casa de la cultura Triqui, que ocupan desde hace más de 30 años, con su hija Bety y con la compañera Emelia Ortíz, luchadora de los derechos de la mujer, a organizar el registro y llevar a cabo las grabaciones. Y así, disfrutando de la tortilla enchilada, a (chala’ya), alimento para ocasiones de ritual como Todos Santos, entre frutas de la región, pepitas, cacahuates, y refrescos, pasaban las horas llenas de buen humor y de sorpresas para todos. Ver que la memoria y el claro sentido de su preocupación por la vida pesaban más que la presencia de la muerte prematura, con la que se ha querido marcar a Juan Domingo desde su nacimiento.
La preocupación de dejar un registro de su vida y que esta fuera recordada con el sentido de unidad del pueblo triqui, y de la lucha sostenida para lograrlo, se dio poco tiempo después de la recuperación del tercer atentado contra su persona de muerte que sufrió afuera de la Casa de la Cultura Triqui, suceso que de nueva cuenta pudo remontar. La diferencia es que ahora, en lugar de cicatrices lleva la ojiva de la bala calibre 22 en la base del cráneo. Parece simbólico que el signo de la muerte violenta esté presente en su cerebro, no obstante la determinación de su conciencia por abrazar la vida y su afinidad por superar las situaciones de violencia para dar paz a su pueblo, son más fuertes que ese pedazo de plomo.
La historia de Juan Domingo tiene la característica de ser un tramo de vida dentro del largo proceso histórico de configuración de su pueblo. La visión que tiene de este largo periodo lo alienta a mantener la determinación de su lucha. Los contextos de la trayectoria de este pueblo está acotado y definido de manera profusa con la amplia bibliografía que se ha venido integrando desde los años sesenta sobre el tema: con la etnografía que encargó Alfonso Caso a Pablo Velázquez; Antropólogo purépecha, el profesor zapoteco Jacobo Montes, pasando por César Huerta, Jaime Nieto, y lo más reciente escrito profusamente por Francisco López Bárcenas, por mencionar solo algunos.
La parte de la historia triqui con la que coincide la vida de Juan Domingo es uno de los principales parteaguas contemporáneos de lo que la región era, y en lo que los jóvenes y gentes de lucha aspiran. Con ello plantea que nunca pensó que el lugar en el que le había correspondido nacer, y sobrevivir, tuviera tanta importancia y a su vez él mismo estuviera tan determinado para comprometerse con su cambio. Y es aquí en donde se pone énfasis en la reflexión de lo que significa compartir la vida con un pedazo de la historia de su pueblo. Se trata de dejar asentado que el proceso de conciencia tiene una emergencia que busca de mil maneras consolidarse; y cambiar lo que evidentemente perjudica y lastima la vida de la gente con la que se comparte continuamente.
Evidentemente la lucha ha sido ardua y, desde los odios nacidos, viendo las atrocidades de los caciques de la región (o la conducta del gobierno del estado y del gobierno federal buscando la desarticulación de la anhelada unidad), se hicieron ensayos de diversos tipos en donde no estaban muy distantes de asumir la resistencia armada, para de esta manera transformar esa condición de vida. Sin embargo, se optó por la lucha política, conducto que hasta ahora se mantiene con la transparente disciplina y convencimiento de que ese es el camino correcto.2
Esta preocupación es la que se pretende transmitir con la mirada que Juan Domingo sostiene sobre su pueblo, partiendo de su trayectoria y de su contribución a la lucha Triqui. Así lo señala López Bárcenas (2009, pág. 128): “Como agente municipal, Juan Domingo propuso a los barrios luchar por la paz en la región y la gente lo apoyó…”
Divulgar la manera en la que se vivió el proceso más cercano de arranque de la transformación y de cambio del pueblo triqui es un acto de persistencia permanente, con la dosis de sufrimiento que ello conlleva. No solo por estar en medio de la violencia, sino por sufrir la ausencia de la familia, compartiendo corto tiempo con ella y estar en una condición de zozobra permanente. De esta manera la memoria del cambio, con el punto de vista particular pero compartida con muchos, implica más generosidad que la pretensión de ponerse asimismo en posición privilegiada.
Los que conocemos a Juan Domingo nos sorprende su buen humor, la confianza con la que andaba en las calles, y la disponibilidad para mantener su vida con la modestia con la que siempre ha vivido. Tal vez ese ha sido su principal error: el exceso de confianza. Porque era común encontrarlo en la calle caminando y abordarlo para decirle insistentemente que no anduviera de esa manera, a lo que contestaba que no pasaba nada y que si pasaba, pues tendría que pasar, mostrando la franca sonrisa de siempre.
Debo dejar constancia que, desde el punto de vista metodológico, el trabajo de la doctora María Teresa Valdivia3 para este tipo de registros, fue muy importante. Esta referencia fue comentada varias veces con Juan Domingo. Yo me encargaba de editar las múltiples versiones de la transcripción de las grabaciones que Bety, una de sus hijas, algunas veces sus hermanos y Emelia hacían de ellas, algunas veces con regaños debido a que entregaban un texto poco comprensivo luego de transcribir las notas.
Esta situación me costó mucho trabajo remontar debido a la cantidad de préstamos lingüísticos que Juan Domingo le transfiere con gran generosidad y sin ninguna limitación de su triqui al español. Finalmente entendí que, de acuerdo con sus palabras, lo que se escribiera debía ser comprendido por cualquier persona y que el mensaje de paz debía quedar claro.
También es necesario comentar que las partes, no capítulos, que se presentan en el índice, hacen referencia a momentos importantes o trascendentes que marcaron la vida de Juan Domingo y que dan cuenta también de sus principales contextos pero sobre todo de sus contribuciones a la unidad y paz de su pueblo. Es importante mencionar que no están manejados en una secuencia cronológica y que seguramente se encontrarán periodos traslapados o “brincos” temporales.
Este trabajo tiene contribuciones interesantes de muchos amigos compañeros e instituciones.
Merece especial reconocimiento Carolina Verduzco, quien compartió de diversas maneras el proceso aquí relatado por Juan Domingo y que hizo una interesante introducción a este trabajo, así como por sus duras y valiosas observaciones al manuscrito.
A. Jaime Nieto, compañero de la carrera de Antropología en la Escuela Nacional de Antopología e Historia (enah), de quien desconocía la importante contribución que realizó junto a Aurora Castillo; compañera de la enah, esposa y compañera de vida, fallecida tempranamente. Ambos entregaron varios de sus jóvenes años a la causa del pueblo triqui desde lo que fue la Comisión del Río Balsas. Nunca es tarde para ofrecer a Aurora y Jaime mi reconocimiento y amistad.
También un reconocimiento a Estaurófila Genoveva Solano, Fila para todos los cuates, con quien he podido compartir varios momentos del indigenismo de participación y de quien desconocía también su valiente incursión al trabajo con los triquis en momentos difíciles, pero muy creativos y propositivos.
A Guadalupe Vázquez Chávez valiente y contundente trabajadora comprometida de por vida con los triquis, y quien conoció en la región a su compañero, al invaluable e indigenista comprometido también Juan José Benítez. Recientemente fallecido por una fulminante enfermedad, Benítez merece reconocimiento por su excepcional trato con las organizaciones indígenas y campesinas durante más de 25 años, independientemente del perfil y postura que les caracteriza.
También se agradece a Alberto Vargas Pérez su testimonio que sin duda viene a complementar las interesantes referencias propuestas por quienes generosamente accedieron a escribir recatando memoria.
es importante agradecer al Arquitecto Armando de la Fuente Morales de la a.c. cecrea, por su invaluable apoyo para hacer posible esta publicación y por las lecturas y comentarios al trabajo y a sus importantes sugerencias. A Emelia Ortíz quien leyó y releyó las partes del texto e hizo importantes contribuciones: a Ceci, mi compañera, por la lectura de varios borradores y sus implacables observaciones con sus atinadas sugerencias. A Mara Alfaro agradezco su contribución al estilo y de ordenamiento de las partes que constituyen este proyecto. de igual manera se agradece a la Dirección de Desarrollo Educativo por su apoyo en la realización de la publicación especialmente a Varuch Sócrates López Cruz, Sergio Mauricio Galán Muñoz y Noemí Granados Malagón.
En gran medida este trabajo también es producto de discusiones al seno de las familias de Juan Domingo y la mía, pues siempre hubo alguien de ellos que escuchara los relatos, contribuyera con comentarios y propusiera medidas que fueron acertadas.
Agradezco el permitirme hacer la selección del cómo y en qué manera redactar el texto final. Por ello lo considero un acto de confianza y de decisión que me permitió el ejercicio de un diálogo valioso para acceder a un periodo de lucha de un pueblo indígena específico que, en lo personal, me parece excepcional y cuyas contribuciones y valoración total, todavía están en proceso.


Carlos Moreno Derbez
San Luis Beltrán, Oaxaca

Y enseguida viene el Índice para que el lector conozca mejor los contenidos de esta publicación:


ÍNDICE

Palabras iniciales por C. M. D. 7
La historia personal de Juan Domingo Pérez
Prólogo por Salomón Nahmad Sittón 13
Presentación por Carolina Verduzco 21
Juan Domingo Pérez, un triqui obsesionado por la
unidad de su pueblo

Nacer y renacer en la Triqui 33
Fragmentos de mi familia e infancia 36
Como no agarré carrera de escuela, agarré carrera de lucha 39
Buscando amor 42
Los dos tiros que me salvaron la vida. Mi segundo renacimiento 43
Las raíces de la violencia 47
Historia de Rafael García, líder ejemplar 52
El trato agrario interno 54
Entre la iglesia y el gobierno. Rutas de la autonomía 56
La relación con el general Cárdenas 57
La organización en el monte 59
Las elecciones de 1970 63
La responsabilidad y el poder 65
El proyecto de desarrollo comunitario 68
La muerte que me echaron encima 69
La reorganización en Huajuapan ante las nuevas elecciones 72
El sentido del asesinato de Luis Flores 75
De la elección de 1977 al inicio de la represión abierta 78
El exilio 80
El Club, los cimientos del mult 83
La represión que no cesaba y la desintegración del Club 87
La formación del mult 89
La articulación al movimiento popular 91
La movilización conjunta a principio de los años ochenta 95
El tercer renacimiento 98
La continuación de las negociaciones 99
El cuarto renacimiento 101
Balance del poder y la organización 103
La reconstitución de la cultura 105


Testimonios
Testimonio de Jaime Nieto Rodríguez 109
Testimonio de Estaurofila Genoveva Solano 113
Testimonio de María Guadalupe Vázquez Chávez 118
Testimonio de Alberto Vargas Pérez 124

Corrido a Juan Domingo Pérez 127
Mare Advertencia Lirika

Anexo Fotográfico y Mapas 130
Bibliografía 142




Costumbres, creencias, cuentos, leyendas, mitos y relatos de Santos Reyes Nopala, Oax.

El escritor Javier G. Pérez Sánchez publicó un compendio muy interesante de la tradición oral popular de Santos Reyes Nopala, región chatina que está en la Sierra Sur de Oaxaca. Hace años publicó una historia formal, pero hacía falta completarla con este novedoso ángulo de observar la vida nopalteca desde los dichos mismos de sus habitantes. 
Para conseguir un ejemplar no dude en ponerse en contacto a este correo: jagepesa@hotmail.com

Su portada es la siguiente:


Para el beneficio del lector, publicaremos el prólogo donde el autor nos presenta los alcances de su investigación. Va.

PRÓLOGO



Este sencillo pero muy significativo proyecto nace de la plática sostenida hace algún tiempo con un entrañable amigo, que hoy, a pesar de estar tan lejos, lo siento tan cerca. Debió concretarse mucho antes, más en tanto yo no encontraba espacio para visitarlo, él ya no tuvo tiempo para esperarme, se le acabó la vida. Dios le encomendaría otras tareas, en distinta circunstancia, más allá de las nubes, entre las estrellas del cielo. El amigo inolvidable, de siempre y para siempre, como me lo dijo en un sueño….”nuestra amistad trasciende más allá de la muerte” y, que me lo recordó en el día de su partida cuando tuvo el tiempo, el deseo y el permiso de Dios de avisarme que había fallecido.
Él quería tanto como yo esta tierra, porque en ella nacimos, crecimos, aquí se quedaron enterrados nuestros ombligos, aquí reposan los seres queridos que se nos adelantaron en el viaje.
Quiero hacer mías y de él en este texto, las palabras hechas canción del Maestro cantautor platense, que le cantó al mundo y a la vida, y que aún después de muerto, su música sigue cumpliendo con sus deseos, como en una de sus múltiples composiciones que pareciera haber sido escrita para momentos y lugares como este, y que a la letra dice……..”


Viento, campos y caminos... distancia,
que cantidad de recuerdos
de infancia, amores y amigos... distancia,
que se han quedado tan lejos.

Entre las calles amigas... distancia
del viejo y querido pueblo
donde se abrieron mis ojos... distancia,
donde jugué de pequeño.

Allí viví la alegría... distancia
de aquel primer sentimiento
que se ha quedado dormida... distancia
entre la niebla del tiempo.

Primer amor de mi vida... distancia,
que no pasó del intento;
primer poema del alma... distancia,
que se ha quedado en silencio.

Un corazón de guitarra quisiera
para cantar lo que siento. 
¿Dónde estarán los amigos... distancia,
que compartieron mis juegos?
¿quien sabe donde se han ido... distancia,
lo que habrá sido de ellos?.

Regresaré a mis estrellas... distancia,
les contaré mi secreto:
que sigo amando a mi tierra... distancia,
cuando me marcho tan lejos.

Un corazón sin distancia quisiera
para volver a mi pueblo ….”

Facundo Cabral.

No encuentro algo más que exprese con tanta claridad y vehemencia esa nostalgia que ahoga nuestro corazón cuando estamos lejos del terruño, de la tierra que añoramos cuando nos ausentamos de ella, insisto, que cada vez que la escucho, pienso y siento que fue escrita para nosotros y llego a la conclusión que es así, el Maestro la escribió para todos aquellos que como él se alejaron del lugar en donde los parieron, y la obsequió a todos los que sentimos esa tristeza de no estar donde quisiéramos. En esto coincidíamos mi amigo-hermano y yo, queríamos expresarlo a los paisanos –especialmente a los que el destino los ha alejado de su tierra– a través de un libro, gritar con todas nuestras fuerzas , pregonar hasta desfallecer el amor por el pueblo, por su origen, por su historia, sus costumbres, sus tradiciones, leyendas, creencias, mitos. Era nuestra preocupación permanente, que todo ese invaluable tesoro cultural se perdiera en el tiempo, como se va el polvo con el viento, hacia quien sabe donde, hacia el olvido y que nadie conociera ni recordara su pasado; un pasado hermoso, el lejano y el cercano, de un pueblo generoso, trabajador y hospitalario como es Santos Reyes Nopala.
En las páginas de éste libro te ofrezco estimado paisano, amable lector, un recorrido breve del patrimonio cultural de este maravilloso pueblo de Nopala, que nos remonta a su génesis y nos introduce a su alma y a su espíritu en sus leyendas, tradiciones, costumbres, creencias, mitos , cuentos y relatos. Recordamos con profunda nostalgia los tiempos idos relativamente recientes y que se nos quedaron grabados para siempre en la mente y en el corazón de quienes tuvimos la oportunidad de vivirlos y que aquí comparto gratamente con ustedes.


Profr. Javier G. Pérez Sánchez

Su índice es el siguiente: