martes, 1 de noviembre de 2011

Rodolfo Nieto, Cuaderno de Dibujo. 1957-1970.

Rodolfo Nieto Labastida (1936-1985)

Pintor tan magistral que es nombre obligado cuando se trata de analizar el tema de las artes plásticas mexicanas del siglo XX. Nacido en la ciudad de Oaxaca, ganó con sus obras fama y fortuna en París, en los lejanos años sesentas del siglo pasado. Si bien su vida tuvo rasgos dramáticos, aún se sigue estudiando su expresión plástica.

He cometido una omisión que ahora corrijo en esta entrada, antecedida de mis más sentidas disculpas a Manuel García. Hizo él la fotografía de la obra del maestro Nieto incluida en este libro. Manuel García –galerista, fotógrafo, impresor– es también miembro fundador de la Asociación Civil de los Amigos del MUPO. Gracias a su fino y paciente trabajo para reproducir hasta los más pequeños poros de los papeles sobre los que dibujó Nieto, es que este libro pudo alcanzar la buena fidelidad y nitidez de que gozan sus páginas.


El libro que ahora presentamos en este blog ayudará mucho en el estudio de una de sus facetas menos conocidas: la de dibujante.

Su portada es la siguiente:


...tiene un aire de época. A través del diseño gráfico le dimos la apariencia de un viejo cuaderno de dibujo, para enfatizar la antigua pertenencia al Maestro Nieto. El lector deberá sentir que lo que tiene en sus manos es, en efecto, el cuaderno que perteneció al artista, donde él fue haciendo sus apuntes... y donde metió las cartas personales que le envió desde París a su adorada madre, doña Josefina Labastida Herrera, así como algunas postales en blanco y negro de la ciudad de Oaxaca y sus habitantes, que conservó porque le mantenían viva su relación con el lugar donde nació, pasó su infancia y definió su vocación como artista.

Para los efectos de este blog dedicado a los libros que publicamos, debemos decir que no solamente lo diseñamos, imprimimos y encuadernamos, sino que además hicimos el papel marmoleado que le adorna en portada. Se trata de un papel que se pinta a mano con una técnica muy antigua y ya casi extinguida. Lo decidimos así porque el mismo Rodolfo Nieto hizo los papeles marmoleados en París (en colaboración con su esposa) que luego utilizaría para sus "collages"... El artista tenía gran predilección por el papel como un material que aporta su "carácter" a la obra plástica que conserva en su superficie. Nos esmeramos en que la reproducción en offset revelara la naturaleza de cada papel que empleó el Maestro Nieto. El lector-observador podrá ver esos detalles, además de las formas, los temas, el color y las técnicas empleadas. Todo ello hace tan íntimo este libro... y a lo vez tan intenso.

La encuadernación recuerda el estilo "holandés" en la portada, aunque se trata de papel impreso pues debieron abaratarse los costos de producción. La "piel" del lomo y las esquinas la "avejentamos" y la teñimos para que reforzara esta idea del diseño de hacer una libreta antigua... Desde luego no debe olvidarse que con fotografías... Las guardas también imitan al papel "manila", aquel con el que forrábamos nuestros bellos libros de texto gratuitos...

Con este mismo papel resolvimos envolverlo y atarlo con un mecate oscuro. Así es como lo recibirá el lector, con esta misteriosa sensación que nos da hallarnos con un objeto que se conservó por mucho tiempo por ahí, quizás escondido o abandonado en algún rincón de la biblioteca paterna o en algún puesto de la Lagunilla... Toda su apariencia nos dice que se trata de un objeto único que ha estado esperándonos por años... Aunque todo es parte del diseño gráfico concebido para crear una atmósfera idónea al proyecto.


La edición cataloga el acervo que compró para el Museo de los Pintores Oaxaqueños –MUPO– los "Amigos del Museo de los Pintores Oaxaqueños A.C.", que preside el C.P. Sergio Castro. Mucha de la obra fue exhibida en sus salas en 2009, con notable éxito, gracias a la exposición titulada "Trazos íntimos" que dirigió el Maestro Juan Alcázar, cuando llevó los destinos de este museo ubicado en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca. Hay textos explicativos de esta edición de parte de estos dos personajes –Castro y Alcázar– quienes materializaron el proyecto. También hay otro, bastante analítico, del crítico de arte Juan Carlos Pereda y uno más de quien esto escribe, a quien le tocó hacer la semblanza de Nieto como dibujante. Este texto lo reproducimos al final de esta entrada, ilustrado con algunas obras que contiene este bello libro.

La edición es más bien corta –300 piezas– y estará disponible en librerías como Casa Lamm en Ciudad de México; Proveedora Escolar y Grañén Porrúa, en la ciudad de Oaxaca. Se presentará en la feria del libro de la Verde Antequera el 14 de noviembre de 2011 y tres días más tarde en Casa Lamm.
Sus dimensiones son 28.5 cm de ancho por 22 cm de alto, formato apaisado con 234 pp, impreso a todo color en couché semimate de 200 gr y encuadernado estilo "cartoné". Mi asistente en el diseño fue Richi Sandoval Vásquez. En los créditos institucionales aparecen "Amigos del Museo de los Pintores A.C.", "MUPO", "Conaculta y "Cámara de Diputados. LX Legislatura federal".

EDICIÓN PARA BIBLIÓMANOS
El proyecto editorial exigía un libro que pudiera comercializarse, pero que mantuviera su carácter de catálogo de arte. Que decida el lector si lo conseguimos.

Sin embargo, el entusiasmo que nos provocó la obra catalogada, así como la personalidad de Rodolfo Nieto, su trayectoria, la huella que le dejó en su alma la antigua ciudad de Oaxaca y su fascinación por el papel y por los papeles marmoleados, nos hizo avanzar un par de pasos más allá de nuestro compromiso y decidimos hacer una decena extra de "Libreta de dibujo para bibliómanos", es decir, para gente que adora los libros. Los mismos forman parte de una edición privada, fuera del circuito comercial.

El contenido es el mismo, pero la encuadernación cambió radicalmente porque además les hicimos unas cajas contenedoras llamadas "almejas", para reforzar la idea del libro como un objeto único, e irrepetible, digno de ganarse un lugar como "tesoro bibliográfico" en la biblioteca de su poseedor.


De esta forma, el libro se presenta encuadernado con piel natural teñida y "avejentada" por nosotros, más el papel marmoleado también hecho en casa... Caja y libro riman porque tienen los mismos materiales, con los mismos motivos ornamentales cada uno...

Esta es la caja cerrada


... y esta la caja abierta, ilustrada con un "espirógrafo" del maestro en la "cartera" izquierda, mientras sobre la derecha se ve el tomo sostenido y el cordón que sirve para abrir la caja con comodidad...

Otros libros son los siguientes...


No hay dos iguales...



En algunos se comparte la paleta de color... puesta en papeles hechos a mano...
En esta vista, por ejemplo, se notan los elementos que conforman el diseño gráfico, con las cartas de Nieto enviadas a su mamá...



Es muy importante para nosotros el manejo del color. Aquí puede verse esa rica cromaticidad de los papeles hechos y teñidos a mano con los dibujos que Nieto hizo sobre papeles de matiz azul agua y verdoso... Desde luego no se trata de rivalizar... sino de dialogar con el Maestro.


Los tonos sepias y tierras nos dan también una rica sensación una vez que se han puesto sobre el papel y la piel...


Aquí podemos ver las cartas con sus sobres y las postales que se integraron, todas relativas a la época de su niñez del artista, es decir, el Oaxaca que vio.


Ya todos los 10 libros especiales con sus "almejas" fueron obsequiados por mí a quienes se esmeraron en conseguir esta obra plástica, poco conocida, para el acervo del MUPO y para financiar esta edición que hoy presentamos. Es un modo de agradecerles esa iniciativa y esa buena voluntad.
Por supuesto, me quedé con un par para mi biblioteca...

Y ahora un texto final... el mío.



RODOLFO NIETO, DIBUJANTE
BREVE SEMBLANZA
Nació en el barrio de La Soledad, en una antigua casa que no ha cambiado mucho desde aquel lunes 13 de julio de 1936 cuando lo trajo al mundo doña Josefina Labastida Herrera. El primogénito del médico epidemiólogo Rodolfo Nieto Gris pasó sus primeros años jugando y leyendo historietas y libros distintos a los escolares en ese barrio que fue el apasionado corazón religioso de la ciudad, donde coincidían de manera masiva el fervor popular con el dolor de una Madre sola ante su hijo muerto. Todo ello, sin embargo, no lo convirtió en un feligrés practicante. Únicamente lo hizo un observador más refinado de su entorno. 
Jaime Moreno Villarreal describió así su rutina: A los cinco o seis años cruzaba todos los días frente al taller de un pintor de santos que restauraba yesería y dorados, y se ponía a contemplarlo en su labor.1 La casa natal, que aún está en pie, se ubica en la primera calle de Díaz Ordaz número 103 –sobre la acera oriental– y hace esquina con la avenida Independencia, principal vía que cruza de este a oeste toda la ciudad, pues antaño fue el Camino Nacional y aún antes el Camino Real que llegaba hasta Guatemala, uniéndola con Puebla. Cuando nació el pintor aún conservaba las banquetas de cantera y el arroyo empedrado, con un caño a media calle para desahogar el agua de lluvia. Eso la convirtió en un interesante espacio de juegos para él.

Iglesia de La Soledad


Hacia la década en que nació el niño Rodolfo, el ámbito moral y el ritmo religioso de la vida de la pequeña ciudad de Oaxaca lo marcaba el calendario litúrgico de la basílica de La Soledad, una mole de piedra de impresionante  tamaño, distante de su casa natal unos ochenta metros. Si algo importante tuviera que llegar a la ciudad, necesariamente debería pasar por esa esquina donde vivían los Nieto Labastida. Así que aquella debió haber sido su primer mirador de novedades urbanas, fueran desfiles, procesiones, circos, calendas, funerales o marchas, pues todo atraviesa esa calle todavía en nuestros días. Por esa avenida llegaban todos los que se bajaban del tren y por ella pasaban todos los que tenían que subirse en él. Éxodos y migraciones tomaron esa vía donde estuvo la ermita de san Esteban, levantada allí para detener –con nada más que la fe– las epidemias que pudieran llegar a la ciudad de Antequera, en el siglo XVI.
La vida citadina lo marcó desde pequeño. Se volvió un “animal urbano” que vestía muy atildadamente a la moda, siempre distinguido por el buen gusto y la elección de los colores en su atuendo personal. Sus amigos de infancia y familiares le apodábamos el biche, porque tenía los ojos verdes. Dibujaba muy bien, de manera particular animales. Tenía una facilidad innata. Otra cosa que hacía extraordinariamente bien eran pequeñas figuras de plastilina: aviones, carros, caballos, guajolotes, chivos, de todo… recuerda su primo Ernesto Miranda Barriguete.2 
Su padre fue un médico letrado, inteligente, liberal, bien parecido, que falleció a causa de haberse contagiado en una de las últimas epidemias de tifo que azotaron Oaxaca.3 Su ejercicio profesional lo hizo, a los ojos de su hijo, una sombra en su propia casa y su temprana desaparición enfrió todavía más su sensación de orfandad paterna. Su madre, doña Josefina, provenía por la parte materna de una familia muy antigua apellidada Bonavides, que habían sido propietarios en la Mixteca de “trenes de mulas” -así se le decía a la arriería. Mantuvo con ella una ternura que sólo se nos refleja en los dibujos de sus animales, especialmente sus gatos. En la breve correspondencia que se incluye en este volumen el lector podrá entender esta liga sentimental con quien fue el centro de gravedad de su excéntrica carrera.

Vista de la ciudad en los años cuarentas...


El otro mirador al que tuvo acceso era la prensa nacional que llegaba a aquel hogar de clase media. Su padre, como muchos profesionistas, buscaban estar enterados de los acontecimientos mundiales que comenzaban a tener en ascuas a la opinión pública mundial. En nuestro país las cosas no estaban mejores. Lázaro Cárdenas había asumido la presidencia el 1° de diciembre de 1934 y había dictado cambios dramáticos en favor de las clases populares, lo que le acarreó la animadversión de buena parte de la sociedad que lo ubicaba como peligroso miembro de una conjura internacional de izquierda. La prensa nacional daba razón de todos estos sucesos que tendrían su clímax el 18 de marzo de 1938 cuando decretó la expropiación de las industrias petroleras británica y americana, tras meses de feroces jaloneos. Este clima de expansión militarista del fascismo en el mundo y de inquietud social y política era el que envolvía al país entero. La pequeña ciudad de Oaxaca se enteraba por estos medios: la estación de radio xeax, el telégrafo y la llegada por ferrocarril de publicaciones editadas en la capital de México.
Siete años antes la Verde Antequera había sido semidestruida por un terremoto, el más intenso que hubo en todo ese siglo. No solamente había derruido casas e iglesias sino que había dejado una secuela de pobreza general y limitaciones que estancaron su economía. El temor a terremotos más intensos y sus consecuencias  hizo a cientos de paisanos emigrar paulatinamente hacia la capital del país, más en busca de empleo que de techo. Algunos se transterraron definitivamente, como los Nieto. La mamá doña Josefina, casada en segundas nupcias, y quien sostenía al hogar haciendo trabajos de costura; Rodolfo, el primogénito que años despues la retrataría al carboncillo sobre cartulina, en la que plasmaba el rostro cansado de su madre, de marcadas ojeras pero de mirada profunda y decidida. En este retrato el joven artista dibujó tambien en un segundo plano la máquina de coser, el instrumento con el que doña Josefina sostuvo a sus hijos. Está fechado once meses antes de su partida a París. Dejarían de verse  10 años. Carlos Nieto -escritor- su hermano de padre e Ignacio Saucedo Labastida –medio hermano– también abandonaron Oaxaca en 1946, cuando el médico había ya muerto. No le pudo tocar al joven Nieto la posibilidad de inscribirse en la naciente Escuela de Bellas Artes que construiría el gobernador Eduardo Vasconcelos en 1950, a la vuelta de su casa, en el ex convento de san José, que había sido hasta entonces cuartel de la Policía Montada. Antes de partir hacia la gran metrópolis que era la ciudad de México, Nieto vivió la última parte de su infancia en el barrio de Xochimilco por una corta temporada. Este barrio, que ha sido desde la época novohispana espacio de talleres artesanales de textiles y más tarde de hojalateros, está al norte de la ciudad y hace frontera con el barrio del Carmen Alto, donde 37 años antes había nacido Rufino Tamayo (1899-1991), con quien años después nuestro artista haría una gran amistad en París y se demostrarían admiración mutua por su modo de pintar. Estos tres barrios no están distantes entre sí a más de 10 minutos a pie. 

El viejo zócalo...



La llegada de publicaciones a través del ferrocarril no era constante ni puntual, pero no había más medios de comunicación disponibles. El periódico y las historietas eran otro miembro cotidiano de aquella familia que los devoraba cada vez que llegaban y el pequeño Rodolfo ya tenía su sección favorita: Tarzán, el rey de los monos. De entre todos los “monitos”, aquel le marcaría de por vida su corazón de dibujante. 


BESTIARIOS
Dos son la razones de estas primeras y a la vez informales lecciones de dibujo que reconoció en Tarzán Rodolfo Nieto. Lo expresó de su puño y letra en un texto que escribió y fechó el 14 de septiembre de 1968, a propósito de su exposición titulada Bestiario, integrada con los dibujos de animales que había hecho en el zoológico de Basilea, Suiza. 
La primera razón de ellas fue dedicarle sus dibujos a Burne Hogarth (1911-1996) y la segunda sostener que hay héroes integrales de cómics que existen realmente fuera de la mente que los imagina. El artista escribió este párrafo:
Burne Hogarth, artista prodigioso
–responsable del “descubrimiento” de la Bande Dessinée–, que hizo saltar de liana en liana, luchar y defender causas justas a Tarzán... (Tarzán, en Oaxaca, en París, en México o Singapur, para unos más, para otros menos, es un héroe de nuestra época). El trazo vigoroso, el dinamismo del dibujo, lo hacen insuperable. Junto a las tiras cómicas de Hogarth, el Tarzán del cine no es más que una imagen achatada.4
Al reconocer Nieto su deuda con el artista pop norteamericano recordó también el Oaxaca de su infancia. En efecto, Hogarth se había hecho cargo de dibujar Tarzán, rey de los monos entre 1937 y 1945 y tras una pausa hasta 1947. Nieto lo recuerda con nitidez como una lectura obligada cuando tenía alrededor de diez años de edad. A Hogarth se le reconoce ahora como un maestro del género: sus imágenes estaban llenas de energía. Los escorzos eran audaces, tan manieristas como las escenas de caza o de guerra de Rubens. Dibujaba el torso de Tarzán y sus animales aliados haciendo espirales tan vigorosas como columnas salomónicas mientras combatían enemigos. Todas sus composiciones estaban repletas de tensión y color. Usaba todos los puntos de vista posibles: vuelo de pájaro, escenas subacuáticas, tomas desde lo alto de las ramas, escenas voladoras entre lianas dentro de la jungla, manadas salvajes corriendo locamente y luchas cuerpo a cuerpo inverosímiles, la fauna y la flora formando diagonales que cruzan cada escena, vistas llenas de contraste lo mismo si son al vivo sol que bajo la luna en algún lugar de la selva... El dibujo era llevado al límite por Hogarth, expresando con enorme vigor barroco para el lector guiones donde la vida del héroe estaba de por medio. Estas tiras llenaban de fantasía e información colorística, gestual y dibujística la mente del pequeño Rodolfo que veía en ellos acercamientos a los rostros de animales bajo múltiples circunstancias. Esta manera de dibujarlos no la olvidaría jamás: los animales se expresan en su propio lenguaje, sus movimientos tienen una gramática cuya música no siempre llegamos a escuchar bien del todo; cuando sus ojos y nuestras miradas se cruzan quedan en ese instante al desnudo los signos que nos unen con la vida y entonces, sólo entonces, la entendemos como un mundo único, maravilloso y lleno de tensa energía. Trato de hacer una pintura antagónica, llena de tensiones; la tensión es la clave de mi pintura, le dijo a Ulises Carrión en una entrevista. 
Además del contenido estético de estas “academias tarzanescas” que ocurrían en la avispada mente del niño Rodolfo, también dejó huella el sentido ético del cómic americano salido de la pluma de su autor, el novelista Edgar Rice Burroughs (1875-1950). Tarzán es un héroe romántico que se sobrepone al infortunio de verse abandonado en la jungla africana. Huérfano y aislado en medio de un ambiente natural donde no puede haber más ley que la del más fuerte, su fin es inminente. Sin embargo, el bebé destinado a morir devorado por las fieras, es criado por Kala, una gorila que le brinda el afecto que no pudo recibir de sus padres biológicos. Hay una ilustración clásica de Tarzán llorando a mares por la muerte de su anciana madre gorila, cuya cabeza sostiene entre sus poderosos brazos. Un árbol de trazos hirsutos como llamas en espiral, sirve de sostén al héroe mientras a lo lejos su manada lo ve con los ojos llenos de dolor doblarse una y otra vez ante el cuerpo oscuro y exánime de su “madre”. 
Nieto siempre sintió ternura por los animales. Hasta el día que exhaló su último aliento no le acompañó otra propiedad personal en su ya vacía habitación que su libro Las florecillas de san Francisco,5 el santo que logró amansar un lobo feroz y ponerlo en paz con los vecinos del pueblo de Gubbio. ¿Qué había hecho el fratello para conseguirlo? Salir de su espacio seguro para buscar a la bestia en su propio territorio, dialogar con ella y al final estrecharse la mano y la pata. Nieto, a través de sus dibujos emprendía aventuras similares saliéndose de su estudio y yéndose a parar a los zoológicos de Chapultepec y de Europa. En este catálogo abundan ejemplos de esta actitud libertadora. En sus dibujos ningún animal permanece en su cautiverio.



Quizás de Tarzán recibió estas primeras lecciones sobre lo nobles que son los animales, cuyos ojos, rostros y actitudes humanizadas nos hacen pensar que aunque ellos no posan para el artista son conscientes de sí mismos y de su situación. En este libro aparecen muchos de ellos dibujados con enorme fluidez, en una sola operación en la que el lápiz no fue despegado del papel. Nieto retrató pacientemente a su gata favorita y mantuvo en sus departamentos, a veces de manera clandestina, gatos a los que daba refugio. Los ojos de sus “bestias” son dignas de observarse con esmerada atención pues en ellos situó Nieto el foco de sus tensiones. 



El amor por los animales debió haberlo aprendido en la casa paterna, pero su modo de mirarlos nos anuncia la presencia de Hogarth –autor del libro Anatomía dinámica– teórico del dibujo y a quien llamaron sus “fans” el “Michelangelo del cómic”...  El cine comercial contemporáneo norteamericano también es deudor de aquella estética y es el vehículo que la comunica a las nuevas generaciones.
Los “mangas” y “animes” japoneses, cómics que compran, leen y coleccionan los adolescentes oaxaqueños en la actualidad, son una parodia  también de las audacias que marcó Hogarth. Los “grafitis” suburbanos y el “taggeting” con los que invaden la ciudad buscan expresar esa misma estética de la tensión, aunque quizás ni cuenta se den y el resultado deje mucho que desear desde el punto de vista del arte.
 Ahora nos queda clara la influencia de los medios masivos de comunicación, pero en la década de los cuarenta pocas mentes lo podían distinguir. Una de ellas fue la de Nieto. El escritor Alberto Blanco lo expresó así en el catálogo de 2005 Dibujos y obra gráfica:
Puedo ver a Rodolfo Nieto dibujando en el zoológico de Basilea manteniendo con su lápiz la antorcha de la pasión encendida. Al ver con detenimiento (...) el formidable dibujo que hizo de un mandril, no puedo dejar de sentir que se trata de un animal, por así decirlo, dibujado desde dentro. (...) Es tal el poder de observación, de compenetración (...) que uno siente que el artista ha sido capaz de absorver mediante un pase chamánico la esencia misma del mandril.6






De las historietas se puede aprender precisamente que son capítulos –quizás insustanciales– que narran una sucesión de acontecimientos de manera lineal, pero enriquecida mil veces por los dibujos que la acompañan y la hacen irresistible a los ojos de cualquiera. Hay allí pues un tema que tiene un principio y un final y en el medio unos episodios que la hacen emocionante, aleccionante o simplemente divertida. El cómic busca esencialmente el entretenimiento infantil y juvenil, pero se nutre de situaciones morales que subyacen en todas las sociedades: la jungla está llena de enemigos, pero también de amigos. Hay seres malévolos, pero hay quienes luchan una y otra vez por derrotarlos. Tarzán es un hombre blanco, hijo de un Lord inglés, que vive en una manada de monos y aprende su lenguaje; crece poderoso –protegido por Kala– y un día mata al egoísta gorila alfa y se queda como el rey de su manada y gracias a que no solamente es fuerte y astuto sino principalmente a que es justo y defiende a los débiles, deviene en el rey de la jungla. Por eso se vuelve el héroe pop que recordaría toda su vida Nieto. Me atrevo a pensar que Nieto veía en el autodidactismo de Tarzán –aprendió a leer y escribir cuando recuperó en la jungla libros extraviados por su padre– un referente para formarse a sí mismo como dibujante, pero siempre construyendo desde el fondo de su propio vocabulario plástico. Con mucha perspicacia José Manuel Springer ha hecho notar en un ensayo dedicado a la obra gráfica de Nieto que sus animales “están surcados, yo diría que tatuados, con formas parecidas a jeroglíficos (espirales y triángulos concéntricos) localizados dentro del contorno de la figura.7
  
Viejos habitantes de esta ciudad me confirman que en efecto, las historietas eran cotidianas en los hogares oaxaqueños en los cuarentas del siglo pasado: Pepín y Chamaco –que eran cómics mexicanos–, La sombra y todas las de Walt Disney eran compradas por las mamás de clase media para entretener a sus hijos. Era una ciudad donde estas tiras se leían a la luz del día o bajo la luz de velas, pues la energía eléctrica que servía a la ciudad fallaba todo el tiempo. Así pues estos “monitos” se leían y releían muchas veces y se intercambiaban entre la palomilla. El artista no pudo ser ajeno a la apariencia del papel económico en que venían impresas sus historietas. Mientras vivió en París, en los sesentas, desarrolló sus collages, a base de papeles pintados a mano que se usan en la encuadernación de libros, así como otras cartulinas de distintas texturas y calibres. Mientras él pintaba, su esposa Martha Guillermoprieto encuadernaba tomos a la manera artesanal antigua con papeles pintados a mano. El papel llegó a ser para él un medio muy dinámico en el que correría su mensaje con tinta, acuarelas, lápices, crayones y rasgaduras, por eso este libro ha buscado reproducir la atmósfera del gusto por el papel que el artista mostró en su trabajo. La siguiente cita escrita por el artista es ilustrativa de esta observación por cada uno de los elementos de una obra plástica: 
Papel Bristol pintado, recortado y ensamblado sobre triplay. El color debe ser terroso, polvoso o cal. El todo, realzado en un contorno violento y grosero; contrastando con la materia muy delicada.8 
Nieto rechazó la educación formal en las artes plásticas. Las líneas y composiciones de Hogarth le habían señalado el camino que quería seguir en el dibujo. Ya es lugar común decir que la base de todo gran artista es que sea un gran dibujante. Este libro nos da los elementos para conocer con mayor detalle esta habilidad innata del Maestro Nieto que por años ni él mismo creyó. En una entrevista que concedió a Ulises Carrión, que éste tituló La pintura como cataclismo, publicada en 1967, Nieto le dice: En el breve tiempo que estuve en La Esmeralda mis maestros me decían que no sabía pintar ni dibujar, por eso durante años pensé que era pésimo dibujante y peor pintor.9



En 1956 Nieto realizó un viaje por Monte Albán, Zaachila, Mitla y el Istmo de Tehuantepec. Le deslumbrarán los colores del trópico y la naturaleza: Comienza a dibujar los animales que allí ve libres por doquier, y que a lo largo de su carrera –ya sea en entornos domésticos, en parques zoológicos o sueltos por la calle– serán compañeros de su soledad y desarraigo.10 Moreno Villarreal agrega este dato: En la pequeña habitación de la Casa de México (en París), donde vivían y comían se hospedaba de contrabando un gatito, el primero de los que acompañarían al matrimonio Nieto en cada uno de sus departamentos parisinos...11






PARADOJAS
En los sesentas del siglo pasado, la vida en el París bohemio era una sofisticada mezcla de literatura y experiencia vital extrema, particularmente para los latinoamericanos refugiados allí. Fue la época de oro del existencialismo francés, filosofía que sostiene que la vida carece de sentido y que cuando se  habla de destino se deja de hablar de la vida misma porque entonces se hace literatura. Las letras se viven. La vida es una corta frase compuesta de un único verbo que, además, carece de límites. La experiencia personal es intransferible, aunque la literatura se esfuerza por comunicarla. Tal es su único valor, si es que tiene alguno. La vida se vive y ya. La existencia de cada uno es una sucesión de “situaciones” y no precisamente coherentes. Nieto visitaba obsesivamente museos y zoológicos. A éstos acudía con más de una libreta para dibujar a los animales en cautiverio que más le intrigaban. Él mismo se describe a sí mismo en esta situación: 
Una jungla de colmillos, de garras, de pezuñas y pestañas, raíces y ramas exasperadas que se entrelazan en estanques torturados. Los años transcurren y el niño [Nieto mismo] es un enamorado del zoológico. Más tarde obstruye empecinadamente los zoológicos importantes de Europa... 12
Usó el pintor el verbo “obstruir” de una manera tan surrealista que esta frase ha llamado la atención de sus biógrafos y críticos. A mí me parece que es literatura exquisitamente cortazariana... 
  
Fruto eternamente maduro de aquella época es la novela Rayuela del escritor del boom latinoamericano Julio Cortázar (1914-1984), mitad argentino mitad francés. 

Este hombre cada mañana se proponía vivir lo que había escrito aquella misma madrugada. Un alma gemela de la suya fue Nieto, sólo que él pintaba en orden lo que su imaginación desordenada le había dictado durante el sueño, la vigilia o el estado de embriaguez. Estaba metido de cabeza el oaxaqueño en desentrañar lo que su amigo Severo Sarduy (1937-1993) le acababa de dar en complejas lecciones:13 la semiología, la disciplina de los signos, los significados y los significantes. No tiene sentido definirlos en este escrito, pero se comprenderá mejor si recordamos la anécdota siguiente que recuperó Moreno Villarreal.
Nieto había leído páginas del manuscrito de Rayuela y otros cuentos ya publicados que escribía su camarada Cortázar, como el titulado Axólotl14 que es una metáfora de la soledad, según sus críticos. Nada más leerlo, se fue al acuario del “Jardin des Plantes” a conocer con sus propios ojos al misterioso ajolote azteca, otro residente solitario en París. 
El primer párrafo del cuento dice así:
Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axólotl. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axólotl.
En el cuento, un hombre solitario y sin destino, acude aburrido a un acuario donde descubre un pequeño animal de forma fálica y ojos dorados, tan pequeños como cabezas de alfiler. No le halla identidad conocida y lee su ficha: axólotl azteca. Vuelve a mirarlo entonces con más atención y entonces el pequeño anfibio y el visitante cruzan la mirada y sellan sus destinos. Él lo visitará diario y enfocará su mirada en el fondo de los ojos del animal, en los que se irá paulatinamente adentrando hasta que llegue el momento en que él se convertirá –en cuerpo y alma– en el ajolote que se mira a sí mismo a través de la pecera... ¡Qué paradoja!

Al igual que Nieto, docenas de mexicanos que llegaron a París15 y habían leído a Cortázar, se dirigían religiosamente al acuario a repetir este rito fantástico que la semiología ocuparía decenas de páginas para explicarlo con dudosa claridad. Los años sesentas fueron la década en la que las paradojas alcanzaron un brillo como pocas veces. La literatura, pero también la pintura –y Nieto es prueba de ello– se encargaron de expresarlo a su modo. Quien llegaría más lejos que nadie sería Jorge Luis Borges (1899-1986), el fantástico escritor que fue el maestro de las paradojas: ¿Quién escribe este poema, Borges o yo?... anotó en su célebre poema Los Dones.

Trabaron amistad con Nieto a principio de los sesentas muchos escritores, como Octavio Paz (1914-1998) y el mismo Borges. El artista oaxaqueño fue escogido por la editorial Maurice Nadeau para ilustrar el libro Manual de zoología fantástica, del escritor argentino. 


En la obra de Rodolfo Nieto que va de 1960 a 65, la fusión entre el hombre y el animal encuentra como lugar de conformación la cara: personajes con rasgos animales, rostros indecisos entre el hombre y la bestia, y finalmente la fusión interior, cerebral, en una “Zoología mental”16, escribió Moreno Villarreal.

En este libro se reproducen gouaches de Nieto que se titulan Zoología mental (1964), fruto de su trabajo dibujístico cuando había ya asimilado completamente el estilo de vivir cosmopolita de la Ciudad Luz y había ganado la Bienal de París un año antes. De aquella época y aún de antes, proceden obras aquí reunidas como un todo que en esta exposición se revela como mayor que la suma misma de sus partes. En Zoología mental, la paleta cromática utilizada nos revela que su alma se había convertido en París, de tanto mirarlo desde su ventana. Le ocurría lo mismo que al personaje del cuento Axólotl: Desde 1960, la paleta de Nieto había variado ostensiblemente, obedeciendo a la luz de París. Los grises, los azules apagados definían la base de una gama tamizada y un tanto polvosa.17


Los dibujos reunidos en este volumen abarcan desde los años más tempranos hasta 1970. No se trata de verlos como una curva continua y cronológica sino como las “situaciones existenciales” que definió Jean Paul Sartre, el filósofo y escritor francés más influyente durante la época en que Nieto vivió en Europa.

Siguen el criterio curatorial con el que se exhiben reunidos por primera vez. 

Es oportuno también citar aquí la visión que de Nieto hizo el escritor Alberto Blanco, quien apuntó el “significante” de zoología hacia otro lado, bastante insólito y paradójico respecto al título de esta serie de dibujos: Sología. Parte de la historia natural que trata de la soledad del ser humano...18

Carlos Nieto, su hermano y poeta, queriendo retratar su esquiva efigie le dibujó con estas líneas, en 1993:
Quién es el que se embarca
ahogado de verdes y de sienas
buscando la orilla letal de tu mirada;
Quién es el que naufraga
abajo de tu corazón
sin hijos y sin nada?19

CARTAS DESDE PARÍS
Hay un rincón del alma humana que sólo se da a conocer a través de las cartas que se escriben al ser más amado –u odiado– desde tierras muy lejanas. 
En el diseño de este libro decidí presentarlo como si se  tratara de la libreta misma de Rodolfo Nieto. La portada recuerda el modo como se fabricaban esas antiguas libretas con pasta dura, encuadernadas “a la holandesa”, es decir con triángulos en las esquinas. El papel imita al “marmoleado” de antes y le da esa atmósfera de cosa vieja. En el lomo y en las esquinas se usará piel reproducida con el sistema offset.
Decidí presentar las cartas con sus sobres y agregarlas al libro, para que el lector tenga la sensación de que está ingresando a un espacio íntimo en el que lee la correspondencia privada del artista. Alguna irá suelta entre las páginas del volumen y las demás en una cartera que hicimos a propósito para ellas. Igual ocurrirá con las postales con las que el lector deberá “tropezar” por sorpresa. Quizás caigan del libro mientras lo hojea por primera vez. Eso será bueno. Si le molesta, las podrá meter en la cartera que estará al final. Estas postales le darán información gráfica del Oaxaca que fue la cuna de Nieto. La idea es que se sienta que son fotos que guardó el mismo artista para observarlas cuando estuviera lejos... Al final colocamos todas las fichas catalográficas, para dejar el volumen sin número de folio consecutivo. No le hará mayor falta. Como espero pueda apreciarlo el lector, los textos analíticos no abren este libro, pues no se trata de lo que opinemos terceros respecto a lo que dibujó el artista. Será Nieto y su obra la primera voz, la primera imagen, la primera silenciosa secuencia. He escogido que la obra se exprese de lleno y por sí misma durante muchas de las páginas que integran este volumen. Después se abren los espacios a la información textual, a los créditos institucionales y personales.
  
Con este volumen se reproducen facsimilarmente cuatro cartas desde París (una sin su sobre original) que me proporcionó Noel Cayetano.20 Todas fueron dirigidas a su madre. Están escritas con la misma pluma fuente. En la primera usó el papel cebolla que tomó del camarote del barco que lo dejó en Amberes. Es muy larga y el hijo redacta sus notas como si estuviera platicando con doña Josefina, escribiéndole preguntas que él mismo se contesta. En esta carta (13-XII-60) la letra es apretada, hecha con toda la dedicación de que es capaz. En cambio, la última carta (18-III-66) de las aquí reproducidas, mostrará los signos de haber sido hecha a las volandas, con letra muy extendida, con mucha ansiedad. Han pasado años y el pintor está metido en sus proyectos. El triunfo y la fama ya le sonríen.
Volviendo a la primera carta describe a la madre ausente lo que ve y cómo lo siente. Es invierno y tiene 24 años: 
La luz del sol es plateada... No he visto mujeres bonitas... París es bello. Las catedrales me vuelven loco. Las gárgolas son fascinantes. Todo es negro y el cielo es gris... Donde vivo es precioso... La universidad es inmensa...
El lector podrá conocer directamente el 
contenido y sentir la temperatura del alma de quien las escribió. Tiene una ortografía impecable, muestra de su educación esmerada. Las frases son cortas. Puntuales y directas sus descripciones. Compara las ciudades de México y París y da razón a su madre de los altos precios de todo.

Cuando ha cumplido un año, en la carta del 6-XII-61, le dice que está aburrido, molesto consigo mismo y de mal humor. Para colmo, ni doña Josefina ni sus hermanos le han escrito una sola línea: 
Mi vida se pierde en el deseo; en ocasiones ni eso me queda [...] Estoy a gusto pero siempre inconforme y odiándome cada vez más, escribe.
Se muestra angustiado porque pasan los meses y sus ingresos de pintor son sólo para sobrevivir:
Por otra parte me siento muy mal por no haber podido enviar nada [de dinero] para ayudar en algo... 
Aunque se ha esforzado visitando galerías, confiesa que es sólo uno de los 150,000 pintores que habitan en París... Pero la fortuna no estaba tan lejos. Poco más tarde la Galerie de France, la más importante en aquella época, le avisa que sí le representará. Entonces Nieto se alegra y le escribe a su madre que la nómina es tan selecta en aquella Galerie que sólo tenía 27 artistas y que él sería el 28 y el más joven de todos y que el otro mexicano que está es Rufino Tamayo: Ahora seremos dos: ambos de Oaxaca.
Está trabajando febrilmente 92 óleos y se ha dedicado a la acuarela y al dibujo, lo que le reconforta bastante. Le avisa a doña Josefina 
que se irá a Oslo, a exponer obra (junto con otro colega y paisano: Francisco Toledo) y le confiesa algo que seguramente le hará feliz: 
Hace 8 meses que no me emborracho ... y un año justo en que no he tomado más allá de cinco copas...
En las otras cartas el lector podrá abrevar por sí mismo en la vida íntima de Nieto. Sus cartas son documentos de primera mano para profundizar en el conocimiento de tan importante pintor. Pero para esta semblanza que sólo busca interesar al lector en su trabajo dibujístico, han sido suficientes estas cuatro, por ello no abundaré sino en el dato de que el artista, quien había casado recientemente con Martha Guillermoprieto, –también estudiante de arte junto con él en La Esmeralda– se van a Europa en un transatlántico de la línea Holland-America Line, partiendo en diciembre de 1960 del puerto de Tampico. 
Agregué vistas de la ciudad de Oaxaca porque fue la primera fuente de imagenes, signos, símbolos, colores y contradicciones de Nieto. Fueron seleccionadas de la fototeca de la Fundación Bustamante Vasconcelos. 


Ellas le ilustrarán al lector acerca del espacio y el tiempo que fueron el primer crisol donde se forjó su dramática alma de artista. El pintor que se autoexilió en París en 1960, volvió a México en 1972. El retorno a Oaxaca le brindará un reencuentro muy significativo con los animales del solar de la infancia.21


Rodolfo Nieto Labastida había completado, quizás, el ciclo del exilio, pero su alma jamás volvió al punto de partida. Murió el 24 de junio de 1985, en el Distrito Federal. Era lunes.
Claudio Sánchez Islas.
Ciudad de Oaxaca.
Las fotos e ilustraciones aquí utilizadas pertenecen al libro...

Agradecimientos:
Agradezco mucho a Noel Cayetano Castro la valiosa información que me proporcionó, las cartas del artista y el contagio de su entusiasmo por conocer y estudiar la obra de Rodolfo Nieto. También agradezco a la Contadora Chelito Bustamante, directora de la Fundación Bustamante Vasconcelos, el acceso a sus archivos y finalmente reconozco que el brillante ensayo de Jaime Moreno Villarreal, publicado en el catálogo Homenaje a Rodolfo Nieto lo he tomado como eje estructural para escribir esta breve semblanza del maestro Rodolfo Nieto, dibujante, pero desde luego, las opiniones, interpretaciones y conclusiones son responsabilidad mía. 

Notas:
1. Jaime Moreno Villarreal. p.21.
2. Entrevista personal con Ernesto Miranda Barriguete, del 7 de julio del 2010, en la ciudad de Oaxaca.
3. Jaime Moreno Villarreal. p.22
4. Rodolfo Nieto. Bestiario. p.2.
5. Jaime Moreno Villarreal. p. 37.
6. Alberto Blanco. p26.
7. Ídem.
8. Jaime Moreno Villarreal. p.33.
9. Alberto Blanco: Rodolfo Nieto. La razón fantástica. en Rodolfo Nieto. Dibujos y obra gráfica, p. 18
“La pintura como cataclismo”. Rodolfo Nieto, entrevista con Ulises Carrión. Mundo Nuevo, num. 11, mayo de 1967, pag. 54.
10. Jaime Moreno Villarreal. p.23.
11. Ídem. p.25.
12. Rodolfo Nieto. Bestiario. p.2.
13. Jaime Moreno Villarreal. p.27.
14. Julio Cortázar. Final del juego, 1956.
15. Jaime Moreno Villarreal. p.26.
16. Ídem. p.27.
17. Ídem. p.25.
18. Alberto Blanco. En Rodolfo Nieto. Bestiario, p. 5.
19. Carlos Nieto. Rodolfo Nieto, febrero 1993,
en: Bestiario. p.12
20. Galerista y curador de la exposición Trazos íntimos de Rodolfo Nieto. Julio 17 a septiembre 12 de 2010 en el Museo de los Pintores Oaxaqueños. Ciudad de Oaxaca.
21. Jaime Moreno Villarreal. p.32.

Fuentes:
- Alberto Blanco. Rodolfo Nieto. La razón fantástica.
En: Rodolfo Nieto. Dibujos y obra gráfica.
Conaculta, INBA y Museo de Arte Moderno.
México, D.F. 2005.
- Alberto Blanco. Manual de sología fantástica de Rodolfo Nieto. 
En: Rodolfo Nieto. Bestiario.
Galería López Quiroga.
México D.F. 1993.
 -Rodolfo Nieto. Bestiario. Planta Alta.
En: Rodolfo Nieto. Bestiario.
Galería López Quiroga.
México D.F. 1993.
- Jaime Moreno Villarreal. Lo que era todo tiene que ser nada.
en: Homenaje a Rodolfo Nieto (1936-1985)
Beatriz McKenzie, edición y supervisión.
Turner Libros, S.A.
Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, A.C.
Monterrey, México. 1995.
- Jorge Alberto Manrique. Artistas en Oaxaca.
En: Hechizo de Oaxaca.
Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey A.C.
Monterrey, N.L. 1991.

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